LA SEGURIDAD, LA GRAN INCÓGNITA

 

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Hasta el momento, no se sabe a ciencia cierta si Brasil está preparado para un ataque terrorista durante los Juegos Olímpicos

28 de julio del 2016

Medio millón de turistas extranjeros, decenas de jefes de estado y la prensa internacional. Si hay algo que resulta un dolor de cabeza mayor para las fuerzas de seguridad, son los Juegos Olímpicos.

En medio de una ola de ataques del Estado Islámico en Francia y otros sitios, Brasil, que no tiene casi experiencia en la lucha contra el terrorismo, se prepara para velar por la seguridad de la gente en los Juegos de Río de Janeiro 2016 que arrancan el 5 de agosto. Se planea duplicar la cantidad de elementos de las fuerzas de seguridad que patrullan las calles, instalar puestos de control y colaborar estrechamente con los servicios de inteligencia extranjeros. Pero, ¿será todo eso suficiente?

Richard Ford, experto antiterrorista del FBI retirado que vive en Brasil, dice que si bien el gobierno tiene un programa sólido para velar por la seguridad de los atletas y las instalaciones, sospecha que las autoridades no se toman muy en serio la amenaza de un atacante solitario o de un ataque suicida.

Mencionó declaraciones del ministro de Justicia Alexandre de Moraes, quien sorprendió a muchos la semana pasada cuando dijo que las posibilidades de que haya un ataque terrorista durante los juegos son "casi nulas" y que la principal preocupación es la delincuencia callejera.

Al día siguiente, la policía arrestó a diez brasileños que supuestamente pertenecen a una célula amateur que había jurado lealtad al Estado Islámico en internet.
Una investigación de ‘The Wall Street Journal’ reveló este mes que recién a principios de este mes, el gobierno comenzó a contratar personal y a emplazar miles de guardias en las instalaciones olímpicas, planteando interrogantes acerca de si se estaba trabajando con la rigurosidad necesaria en la preparación de las tareas de revisión de personas.

No extraña entonces que reine el desasosiego entre muchos brasileños al ver una creciente presencia militar en aeropuertos y otros sitios. También ha habido algunos sustos, como cuando se cerraron por varias horas las calles del exclusivo barrio de Leblon, sobre la playa, tras encontrarse una bolsa sospechosa que resultó tener ropa nada más.


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